CALZADO LABORAL

El uso de un calzado confortable y ergonómico durante el desempeño de la actividad laboral es un factor esencial que redunda en la salud del trabajador y en su rendimiento. Para conseguir este objetivo, el calzado debe adecuarse al usuario, al entorno y al tipo de actividad desempeñada en el puesto de trabajo.

 Esta guía proporciona una serie de recomendaciones generales a tener en cuenta en la selección de cualquier tipo de calzado para uso laboral y algunas recomendaciones especificaciones encaminadas a orientar en la selección del calzado.

RECOMENDACIONES GENERALES

Para una correcta selección del calzado laboral siempre hay que tener presente la diversidad existente entre los usuarios. El calzado para hombres y mujeres no debe ser el mismo, puesto que existen diferencias entre los pies de ambas poblaciones que van más allá de la talla. También habrá que tener en cuenta posibles exigencias de trabajadores con pies delicados o con determinadas patologías, como la diabetes, o los que requieran calzado ortopédico. Estos grupos necesitarán un calzado específico.
Hay que considerar las diferentes actividades desempeñadas por los trabajadores para asegurar la adecuación del calzado a las mismas. Un mismo tipo de calzado no siempre es adecuado para todos los puestos dentro de un colectivo. Tampoco hay que olvidar que, al igual que en calzado no laboral, los requerimientos funcionales varían en las distintas épocas del año.

CONSEJOS PARA ELEGIR UN CALZADO CONFORTABLE

El calzado no debe oprimir el pie. La horma debe ser generosa y el sistema de cierre permitir una cierta variación en el ajuste de manera que se adapte tanto al cambio de forma y volumen del pie a lo largo de la jornada laboral como a los distintos tipos de pies cuando se adquiera el mismo modelo para distintos usuarios. Se recomienda una puntera redondeada que permita que todos los edos se alojen cómodamente en su interior.

El calzado debe adaptarse a los movimientos del pie de forma que sean eficientes y el pie se encuentre protegido. El calzado no debe entorpecer los movimientos del pie, debe ser ligero, flexible y estable. Conviene comprobar que el calzado no se clava en el empeine al flexionarlo y que la línea de flexión del calzado coincide con la de la articulación del pie. Cuando el calzado incorpore elementos de protección intente que éstos, protegiendo el pie, se adapten a sus movimientos sin causar molestias.

El zapato debe proporcionar suficiente agarre para evitar caídas y permitir avanzar eficazmente. Los tacos y las ranuras mejoran el agarre. Trate de evitar las suelas lisas o sin dibujo. Si el piso es de cuero debe incorporar inserciones de goma en el antepié y en el talón.

El calzado debe proporcionar protección térmica. El corte debe ser transpirable para evitar una sudoración excesiva en ambientes cálidos y aislante térmico en ambientes fríos. La suela debe aislar térmicamente al pié del terreno, evitando la transmisión de calor en verano y de frío en invierno.

Una buena plantilla puede mejorar considerablemente el confort del calzado.
Debe ser blanda y con cierto espesor para proporcionar una buena distribución de presiones en la planta del pie y evitar la aparición de zonas sobrecargadas. Además de transpirable conviene que sea absorbente para evitar la acumulación de humedad en el interior del calzado.

 

“Tenga presente que la mejor forma de averiguar los requisitos que debe reunir un calzado laboral es preguntar a los usuarios”